viernes, 24 de febrero de 2017

Involuntario

Sabedlo: hay posturas imposibles,
como la de ese brazo diestro
que esta mañana se levanta indisciplinado
y se queda remolón al sentido obligatorio de las cosas,
y ya no vive en ti con la costumbre
que al gesto se deba, en una coordinación articulada
de movimientos siempre a favor de que el vaso de agua
no se derrame en contra de los días
maravillosamente harmónicos y equilibrados.

Y el brazo se hace más libre que tú,
se independiza de ti,
y sus movimientos corresponden
a un ánimo que nunca compartiste.

Y es él, tu brazo, que ahora se dispone
a cargar la pistola y sonríe porque observa en ti
un temblor, evidentemente involuntario.

domingo, 19 de febrero de 2017

Precio

El precio que pagaste por defender tu vida
la luz de los ciegos el tacto sordo de los amputados
y tú con un pie cojo sobre los alféizares que rodean
con su agua de baba el mundo.
El precio que pagaste por defender los besos
el secreto de las cosas ocultas
el precio que se paga en esta vida de lámparas apagadas
y orquídeas encendidas siempre lo ajusta la muerte.

Miro los alardes las torres los suburbios
y con un pan en cada oreja me arrastro
por los parques oscuros de los barrios tristes.
El único poeta con vocación de locura
que tenían en aquella ciudad apareció
colgado de una viga, víctima de ese azul infinito
que todo poeta pretérito persigue.

Las geografías exactas de una piedra cualquiera
siempre arrastran la sombra de cuando fueron viento.
Pon viento sobre el nombre de las cosas que quieres
pespuntes sobre jirones de esta ropa abandonada
y vísteme de fuego ahora que la calle está fría
y soy único: pelete boquerón de un mar que agoniza.

viernes, 17 de febrero de 2017

Madrugada

A la callada piedra la llaman ceniza
como al cuello del gabán lo nombran sierra
y al decapitado hombre
que quiso vestirse esta mañana de almidón
lo llaman pila y cal.

Desnudo para siempre de su cuello
va quedándose mudo y solo
mira y no ve
que a estas horas muertas de su alcoba
lo llaman madrugada.



martes, 17 de enero de 2017

Coartadas

Buscaba una coartada que justificara el deceso y se desabrochó los cordones de los zapatos para bajar las escaleras de su casa, los cinco pisos que le separaban de la calle, y a la altura del tercero rodó por la escaleras. Murió con el cuello roto, dijo el forense. Sois inteligentes cuando sois malos, debe ser el peligro a la extinción del ego disolviéndose como una pastilla en el vaso de agua, o una cuestión de supervivencia lo que hace que se despierten los sentidos poco nobles. En estado normal de relajo y placidez, cuando sois buenos parecéis simples, y acude el tedio: no hay nada que defender que merezca la pena o algo por lo que jugarse el pellejo. Mire usted, algunos poetas no estamos contaminados por mucho que nos adulen los mediocres: seguimos haciendo una poesía digna. Y luego está Roberto Bolaño diciendo que en una reunión con veinte amigos escritores todos creían que pasarían a formar parte de la Historia Universal de la Literatura, esta cosa efímera que sirve para sacarse alguna espina de la nuca o una muela cariada de las vértebras de pensar cinturas. Siguen quemándose las hojas secas en hornos de cenizas que luego son arrojadas con cierta ceremonia sobre el mar, los campos. La Tierra está llenita de seres muertos que en vida ponían su alma a buen recaudo, en cuentas privadas o paraísos fiscales, queriendo trascender a un Adán que ya fue desahuciado. Esta noche golpeo las puertas con un zapato verde, los adoquines de las calles con un puño negro, y desde ese verdinegro prometedor, miro con ojos de aceituna un caballo blanco eternamente sin montura, que galopa desde hace miles de años los páramos, los bosques solitarios, buscando un jinete que sepa cabalgarlo. Fin de los barcos, anclados en puerto viven de la sed.

lunes, 16 de enero de 2017

Lento muy lento

Lento muy lento acudo a socorrer la luz
ahora que hay un aire abandonado
voy recogiendo basuras blancas
que trae este viento de invierno.

Se mueve el día y se mueve la noche
se balancea el ciprés y el agua
y se balancean mis dedos sobre el hilo
blanco de las retamas muertas.

Invento un paisaje para coincidir con otros
ahora que voy lento muy lento 
solo no soy nada me hundo en aquel
que lleva una flores entre los brazos.


jueves, 12 de enero de 2017

El grosor de las masas

                     Pero en su noche, grávida de mármol,
                     un vago pueblo, entre raíces de árboles,
                     por ti se ha decidido lentamente.
                     -Paul Valéry-


Llego levantándome
me estiro encogiéndome
de una pereza de clase obrera
copa de coñac garganta y fuego
que recoge su vidrio
y va volcando su ira
la botella se vierte
viuda de mi padre saturnino
fratricida de mi hermano gemelo
de césar de juan de mí
el gollete sigue desaguando
por la garganta de los hombres
como por afluentes
canales o bocanas
el rito
los ritos
la búsqueda que hace trizas
al hombre solitario
guiado por licores
la alquimia del hueso
el curso de las letras
el grosor de las masas
el volumen de la literatura
donde sangran los nudillos
las yemas de los dedos
la aspereza desgarrada de las uñas
su arañazo primero
la cal azul de la mirada
el vuelo de las aves
pájaros veloces 
de azucarado canto
que hacen gemir la fría llave
girando en su vitelina cerradura
misterios ocultos en el hermético pestillo
en el vientre céntimo
en el nido oculto.
Poema o padre
hermano camarada
vil pellejo
ahora te toca a ti levantar la mirada
clamar como un hombre desnudo y tibio
subido a una roca
un día que creyó
sin duda
estar seriamente dispuesto al sacrificio.

La vida

                             Después de todo no fue tan malo haber vivido
                             -Luis Miguel Rabanal-


Fue allí, en aquella oscuridad
que antes que yo visitó Luis,
Miguel o Juan,
o aquel tipo alto de traje negro,
donde dejé las libretas emborronadas
y rotas
de la vida, 
de la cual fui tomando notas
con mano insegura,
tal vez con la incertidumbre
de querer saber
que esa vida, al final 
tan solo es un trámite perfecto
para entender la muerte.

Nunca supe si estar solo
también era un recuerdo
de haber vivido
en esa oscuridad.

lunes, 9 de enero de 2017

Los otros poetas

Tu coño de gaviota azul se levanta entre dos alas
y alza el vuelo, en mis manos queda el hueco
de lo que no tuve,
esto lo podía haber escrito Louis Aragon
pero ese día estaba en una reunión del comité central;

tus pies de cebra pisan la playa cuando el sol muere,
hay otras puertas tendidas al amanecer como ángeles marinos,
pero estos versos no los pudo escribir Breton,
volaba hacia México seguido de cerca
por un miembro del comité central;

y así
un corazón en llamas arde sobre Paris
mientras ella muere entre mis brazos
nunca serán versos de Paul Éluard,
ese día estaba rompiendo en mil pedazos
el carnet del PCF;

la vida nos fue poniendo en su sitio
a ellos,
y a mí me dejó esta guita verde y larga
de peonza obsesiva y bailarina
que sale viscosa de mi boca y danza sobre
las arenas ardientes,
mientras jóvenes cicutas con la lengua negra
leen versos sacados del cráneo amarillo de Rimbaud:
no podré pisar las plazas,
la mujer con sombrilla camina junto al burgués
sus guantes de armiño recogen delicadas hojas
sobre los adoquines dorados del otoño.

Crecen los días y hoy es tan fácil morir como vivir.

Las venas del poeta se llenan de zapatos rojos
de uñas postizas y nalgas de mujeres excitadas;
envuelto en papel de periódico hay un posible poema
de Verlaine que nunca leerá aquel obrero de la Perkins:
“Caballo negro sobre caballo blanco, el mulo transparente
su hocico empapado de hierbas rumia una soledad
de siglos compartidos con un largo deseo
y al caer la noche
sus lágrimas empapan el pesebre”.

La luna sale cada noche tan sólo para mí.
Los otros poetas me protegen del miedo
en este amenazante siglo vocinglero. Reúno piedras,
pequeñas piedras. Levanto una solemne barricada.

viernes, 6 de enero de 2017

Quedan inmóviles pendientes

Quedan inmóviles pendientes
un largo índice de rojos fracasados
amando su codo izquierdo
su labio inferior
su frente amplia
sus orejas de música
sus rodillas de fuego.
Quedan inmóviles y pendencieros
guerreros de la noche
esta tarjeta de visita
este cuaderno
esta delicada noche con su fiesta de baile
donde nunca te saqué a bailar
pero tu cintura danzaba entre mis manos
y me enamoré de ti como un normal.

Quedan las pérdidas:
todas las oportunidades vacuas de cada día
y largos borradores de urgentes versos
precipitados: su borrón de lágrimas
templadas. El papel secante
amansando el dolor de un mal poema.
Queda la música de Aute
O la de Silvio o la de Pablo.
El patio de Triana y un blues de Mayall.

Azules musarañas
teatros en el cielo
asustadas bandadas de pájaros negros
en el invierno húmedo de los campos
alegres y tristes
de esta España hermosa y plana
aquella partida de bandidos imbatibles
maquis románticos o no
en los montes secretos de la noche
resistiendo la soledad de la muerte.
Quedan inmóviles pendientes
rosas tatuadas en la piel de las ingles
una flor por cada amor fracasado.

Finísima piel dolida
tan necesaria y precisa para amar
para sufrir puñaladas azules y de oro
y desangrarse de un único amor
un amor irrepetible y acabado.
Todo es efímero
los lobos se amansan. Desaparecen los bosques
y aumentan las huidas y el aplauso.

Tus ojos y los míos se miran tristes.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Pobre ciudad

Pobre ciudad interminable 
repleta de enseres,
de aglomerados cuerpos,
de atropelladas puertas
rostros arqueados,
y quicios vacíos.

Pobre ciudad desolada,
apenas te nombro te derramas
sobre jardines marchitos
y torres sordas.
La fiel penumbra,
instalada en los nombres,
habita en cada pared,
y hay un olor a carta muerta,
papel roto y ropa vieja,
traje de un tinte abandonado.

Pobre ciudad desierta,
cuando la boca me sabe a arena
tu nombre resbala de mis labios
como una pesada baba
de apócrifos misterios
ocultos en crucigramas blancos.

Ahora que la tarde deviene en noche
la brisa y yo suspiramos infelices.
Qué triste se puso la puerta vieja
viendo pasar a mujeres y hombres
hechos y circunstancias,
y al tiempo con su muerte constante.
Pobre ciudad inhabitable y sola
los pájaros y los barcos
huyen de ti aprovechando 
la sombra blanca de la luna llena.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Flor de lino

De las flores primeras del lino
extraigo templada aceite
y con él voy untando tus labios
y tu vientre
y lento como la luna 
me introduzco en tu cuerpo
soy una lánguida palabra 
que va deletreando tu nombre
y todo
todo para que tú
como el aceite
deslizándose lento
digas
junto a mi oído de bóvedas vaídas
que me quieres.

Juventud y miedo

Respeté la libertad de las golondrinas
y un día de paredes mezclé los nidos
en un intento hibrido de gorriones cercanos
que compartían alero próximo
bajo tejas templadas de barro rojo.
De su voluntad de vuelo nacieron
pájaros negros
que con piel de serpiente
fueron cayendo lentos en un pozo sin fondo.
Aquel atardecer fue perfecto y bajo las sombras 
de higueras nobles quedaron las ruinas blancas
de un lejano trinar de aves incandescentes.
Yo era joven y alto y miraba siempre al cielo.

martes, 22 de noviembre de 2016

Espejo

¿Hay otro que escribe mejor que yo?,
preguntó el estúpido poeta ante un espejo
negro, quebrado su azogue de arrugas,
donde la piel de ácidos limones
lo sostenían en vertical paciencia de tiempo,
y vértebras rancias de cecijuntas dudas,
colgado al pairo de una pared de escarpias óxidas.

Y el espejo, como despertando de un sueño,
vagamente respondió:
¿Y cómo quieres que responda a tu duda
de vate viejo y mostrenco,
si hace años que no te atreves
a pasar sobre mi oscuro criterio
el cálido paño que me limpie del polvo
que tus versos acumulan?



lunes, 7 de noviembre de 2016

JJ. Cale

Estoy solo pero no. J.J. Cale
distribuye "Cocaine" de manera organizada
por las ventanas de la soledad
siempre acompañado del brazo firme
de Rosa Luxemburgo.

Y de vez en cuando me acuerdo de cuando era
un joven revolucionario
con un deseo voraz y terrible
de poner las cosas en su sitio.
Estoy solo pero venga
vamos a dejarnos de pamplinas
y a mesurar esta muerte
de campanillas y este deseo de llamar la atención
a costa de versos para salir del paso.

Miradme
aún tengo un par de minutos heroicos 
si alguien sabe sacar lo mejor de mí
puedo conseguir que una gota de lluvia
atraviese tu piel sin herir
sin dañar las arterias importantes
que riegan los sentimientos donde anidan
tus principios fundamentales
para estar en esta vida con el corazón
de amar
excitado y en vilo.

Te prometo que la carne saldrá indemne
de cualquier contaminación: Nada
deberás a este poeta que colecciona hormigas
pues ellas saben acarrear la paciencia
como si el otoño
el suyo y el mio fuera eterno.

Estoy solo, pero los días son azules y grises
y si me aburro pinto.

domingo, 30 de octubre de 2016

Cámara de humos

Cámara de Humos, está en mis manos. Huele a libro, a tinta, a papel; es cálido. Sabe a poemas escritos con pasión durante dos años. Gracias a Karima Editora por su buen trabajo y su dedicación, y a Ricardo Ranz por la magnífica ilustración de portada. Gracias también a los amigos que confiaron en estos poemas. Y a Pepa, mi compañera, que me tiró de las orejas y me dio ánimos para sacar adelante "Cámara de humos". Creo que el libro es una joya de tacto agradable para llevar entre los dedos de pensar y las manos de pasar páginas. Un pájaro encendido que empieza a volar a partir de hoy. Gracias a los que me leéis habitualmente en este blog, también formáis parte de este libro.

Funeral para un muerto que siempre quiso esparcir sus cenizas

Mira, coge una dalia,
varios fragmentos
de una noche inolvidavle,
ya sé que la uve te distrae
como la punta de una flecha
clavada en el aire.
Atiza el fuego,
cualquier fuego,
aprende a quemarte
y mezcla todo
en aquel almirez
de amarillos cobres
que te dejó la abuela.
Añade una cascara de hormigón
sacado
de las espaldas de una ciudad
en ruinas.
Bebe el brevaje,
-aquí olvídate de la flecha
que te llevó por la vida-
y súmate a los que buscan
una muerte
sin los alardes de una funeraria.
Y entiérrate al norte de los candelabros
que lucían apagados
fuera del contrato que firmaste
para una muerte
que buscaba la libertad
más allá de la oscuridad
que te ofrecen los predicadores 
de una luz amenazadora.

martes, 25 de octubre de 2016

Noche

Ya se ha hecho de noche
una vez más
en el agónico día del hombre.

El acero llueve sobre la ciudad.
Desde un cielo que todo lo consuela con miradas oscuras
resbala por las fachadas de cristal una antigua lágrima
que deja en el vidrio de humo una huella sucia y opaca
otoñada de tiempo.

Su pasado mineral alivia a proscritos individuos
que desde sus corazones solitarios duermen
el merecido descanso de excelsos dioses
día a día derrotados por la soberbia
y el amargor de lilas amarillas.

Hay un hombre malva en todas las esquinas
con un candil de oro encendido
en cada mano.

Miedo

Una huella en el vidrio
o un figura en la niebla.
A veces los cuerpos se tocan
con un miedo excesivo
a la oscuridad.


Hombre mío

                                   …………………………………
                            hombre mío en rechazo y observación, vecino
                            en cuyo cuello enorme sube y baja,
                            al natural, sin hilo, mi esperanza…
                           -César Vallejo-


Que estrecho soy de aquí ahora que me agacho
que corto soy de allá ahora que me estiro
pero cuanto amo al hombre ahora que lo pienso
aún a pesar de la distancia
que me produce su ausencia
se dijo el predicador del desierto
mientras daba de comer a los tigres.
Se ha vuelto anémico el semen fértil
forzado a modelar una forma
un perfil 
entre los espinos grises
y triste el grito que en el páramo clama
un soberbio ejemplar pletórico
de ácida eyaculación profusa
que arrastrándose hasta la fosa
ansia preñar a la receptiva fiera
postrada y sometida
cautivada por el pecho brillante
de cobre virgen sudando aceros
e inclinada y dócil ante la fálica roca.
Hombre mío
que tiemblas ante el grito de tu nombre
sonando en el eco de mis manos afónicas.
Cuando te llamo icono
tan sólo voceo tu pérdida.
Desde ese día el hombre se pregunta
para no encontrar respuestas.

Una pieza de jazz

Tras la rutina diaria
agotado tu tiempo
el fin de aquello que persigues
sólo es un breve ademán
como correr una cortina
o colgar en la percha el gabán
y dejar sobre la silla los papeles
que fuiste interpretando
con moderada emoción de perdedor.
Todas las huellas que fuiste dejando
denotan la presencia
de un ser mágico
falso y verdadero
que procura hacerse con las riendas
realizando incursiones
en las filas enemigas
en las fiestas de amigos
o en las faldas olvidadas
de aquellas mujeres que un día
también huyeron de ti.
Al atardecer bajo nogales en flor
que no pintó Magritte
se quiebran los espejos
y el cielo se cubre de esa rutina incierta
que deja tras el azogue
un rastro de poetas muertos.
Así que consecuente con tu flacidez
poética
hoy no piensas escribir más versos
que al cabo vengan a turbarte.
El cielo se ha cubierto de barcos piratas
y desde el callejón húmedo del asco
un saxo interpreta una pieza de jazz.

Uno

Uno anduvo de cabizbajo para convocar poemas
luego de rituales bajo noches brujas.
Uno de burgo a merindad
reciedumbre a cada tranco
levitó en vapores de humedades maniguas.
Acortó los pasos por toberas tránsitas
ceñido a los carpos que troquelaban a golpes
del dígito, los noctámbulos versos.
Y Uno seguía hipnotizado el curso de la poesía,
evocando que desde la soledad se construye
el textual páramo donde mora el sueño.
Y Uno se quedó ámbito y secuela
y nadie le avisó
de que manzanas y duraznos
se fueron imponiendo
a los frutos de su boca
y ya no recuerda el sabor de sus besos.
Y como si solo o Uno hubiera
él gira la cabeza por si le llamara
la voz que mejor le ignora.

jueves, 13 de octubre de 2016

Poema

..y porque los tres podemos dejar correctamente de existir.
-Juan Larrea-

Poema es esto y esto y eso y esto de aquí y lo de más allá.
Poema es la torre del campanario y la psoriasis del poeta,
y el sacristán negro que voltea las campanas
llamando al editor que pregona sus versos
a 0´20 céntimos el traje.

Porque poema es esto y eso y lo otro y el can verde
que acontece en cada mordedura del verso.
Y sépanlo, el poema está como lelo a veces,
espera que te espera,
porque no hay vacuo poeta que le medre.

Así que en la espera acalorada
y caliente del verso,
poeta es esto y eso y el otro y esto de aquí,
bulto amorfo que en la sombra se mueve
cual mortal sospecha.

Y también poeta es, ese vate endeble y lacio
que nunca fue a la fuente
a romper su cántaro,
su barro y el alma que la contiene.
Y de esta forma si poema fuera lo que parece no ser,
no deje que un leguleyo lo lea.