viernes, 5 de mayo de 2017

Citas desinteresadas: Pepa Barrios

Íntimo intre
cando, á caída da tarde, a luz se abate alí
encol dunha cadeira baleira

Íntimo instante
en el que, a la caída de la tarde, la luz se abate allí
sobre la silla vacía



jueves, 27 de abril de 2017

Los barcos cuando están tristes, llueve.


Siete años

Este blog cumple hoy siete años. Está mayor. Obsoleto. Es un viejo baúl de papeles amarillentos. Una especie de papelera donde voy arrojando poemas como si fuera un pozo sin fondo. Tuvo un momento hermoso.

Hace cinco, cuando cumplió dos, mi compañera Maria José Barrios me dejó este poema de cumpleaños:

De tu boca,
de tu boca quiero las mil y una lunas,
quiero la luz y la palabra.
Para que existan la Eternidad y la Belleza,
los siemprenunca y las siemprevivas,
tiene que haber un libro de arena y un babel
un ángel caído y un soldado en pie
que escriba con balas y flores en los nombres.

Gracias, Pepa.


lunes, 24 de abril de 2017

Memoria

Cubrir aguas blancas con sábanas negras,
lavar el frío de la nieve con piedra pómez
y evocar el nombre claustrofóbico del ataúd.
Con el dorso de la mano que mira
grabar un breve epitafio en el cerebro,
y ya que la metáfora en estado natural
suele confundirse con la mentira
en estado artificial,
coligar el nivel de esporas
con polen de limones
sobre la negra superficie de la lápida.
Sólo así los perfumes serán
recuerdos imborrables,
fábulas de memorias inmortales.

Y en las tumbas que no graben nombres.


sábado, 8 de abril de 2017

Dibujo

No busques un paisaje como este
que muestro ante tus ojos,
las tardes de marzo son también
grises como una primavera.
A lo lejos la voz de un hombre 
llamando a su padre. Cae la lluvia
como una responsabilidad que viene
deslizándose desde siempre
sobre el lienzo sucio de la noche,
más allá de la mano que cae
cansada y gris como un lápiz 
después de esbozar un dibujo
muy antiguo.

domingo, 2 de abril de 2017

Caña verde

Caña verde,
tu semen huele a caña verde
recién cortada, dijo.
Fue al atardecer
cuando los jilgueros
buscaban semillas en los cardos
y yo masticaba hinojo tierno.

Y aquel cesto de mimbres
hundido en las aguas 
se llenaba de peces.

viernes, 31 de marzo de 2017

Frutos


Sigue el proceso
de las granadas que maduran
y penden del muro, observa
el balanceo del ciprés,....
-Olvido García Valdés-
  
Sigue el proceso de las frutas
que penden de los árboles
alineadas con cierto albur ácrata
frutas furtivas alimentándose
de tu corazón en sombras.

Leyendo a través de su piel
los rayos solares aprenden cuentos:
su zumo de luz agolpándose
en la carne húmeda y templada.

En veredas y caminos
sigue la ruta de frutos silvestres
su zarza de cobre enzarzándose
en otros arbustos próximos.

Mira la mano del que sabe guiarte.

viernes, 24 de marzo de 2017

Las alas encendidas de este minuto

Este hombre que no va conmigo
pero que presiento o sospecho tras de mí
sacando hilvanes de sangre de mi espalda,
se pregunta de qué descosidas cicatrices
nació la palabra ausencia,
la be de ravia,
la uve de libre,
la hache mundana que mira
los pies desnudos,
las alas encendidas de este minuto
que vuela
perdido para siempre
en un sueño que se realiza
cada vez que te miro,
cada vez que te beso o que te abrazo
mientras planchas volubles camisas
o enhebras agujas de saliva
y coses a mi espalda el desorden de la tuya
a las tres de un mañana,
a esa hora tan hermosa
en la que te despiertas para mirarme de nuevo,
como sólo los amantes vuelven
hermosos,
más hermosos que nunca.

Larvas

Tengo una edad provecta, madura y antigua
y soy al margen del hombre, poeta.
Creí que con eso podía conjurar
el maleficio. La capacidad de modificar
la belleza, las cosas de la vida,
su trámite indeleble.

Guardo oscuras crisálidas en cajas de madera.
Futuras mariposas que en invierno
morirán de frío. Algunas revolotean dormidas
junto al calor de bombillas encendidas.
Cuando me siento solo lleno los bolsillos 
de esas oscuras larvas
y siento palpitar el corazón de las mariposas
junto a la soledad de mi sangre.

Una mariposa negra revolotea dentro de mí,
me dicta el poema que jamás escribo.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Casa

Casa de pueblo
te hablo
y en mi recuerdo de ti
tengo
unas pesadas cortinas de tela gris
que caían sobre la luz
y la libertad
y al otro lado estaba el patio
repleto de flores blancas
celindas que revoloteaban caídas
buscando también
la libertad
al otro lado de la luz 
como yo
como yo.

Bodegón

                                   O meu pai, Saturnino Rivero Montero

Moderada naranja
siempre sobre el frutero de barro verde
que a su vez sobre la mesa de madera negra
donde hay un mantel que convalece
en flores y recupera
la luz de una ventana que está próxima
y todo en el zaguán se desvela.

Y así con la mirada recreada
y la boca ardiendo de antiguos sabores
pelo lentamente la naranja con una cuchilla
que me traje de unas operaciones de corcho
en la frontera de Portugal:
aquellas mestas de cernícalos y búhos.

Y como una porción de un tiempo inolvidable
y recuperado
moviéndose entre el paladar y el cielo
de la noche estrellada
las manos me huelen a canela y alacrán.

sábado, 11 de marzo de 2017

Un papelito un clavo una cerilla

……………………………
un papelito, un clavo, una cerilla…
-César Vallejo-

Un papelito un clavo una cerilla
los restos de una noche de escrituras
las sobras de un bochorno de una fiebre
la pregunta que busca coincidencias
con la letra que se niega a ser escrita.

El grito retorcido en cada esquina
de esta casa sin vigas que se mueve
como un barco sin sal en las crujías:
ya no hay luz que clavar en un papel.

Y el hombre sigue navegando
por la palabra impresa
sus restos sus desechos:
un papelito un clavo una cerilla.

martes, 7 de marzo de 2017

El frío rostro de un poema

Estoy en la lectura de varios libros
que amigos escriben y me envían
pensando en sus cosas y sus miedos
me hablan de la vida del hombre 
sus ausencias su falta de coraje
el amor que echan en falta
alguien que les comprenda en su descanso
de mujeres y hombres que aman la palabra.

Y así entre página y página los veo
caminar por sembrados y jardines
pasean melancólicos con versos negros
entre los dientes. Y se frotan las manos
como si en ellas no cupiera
el frío rostro de un poema.

Estoy en la lectura de algunos amigos
aún no he terminado de leerlos.

Carencias

Opinamos de la muerte sin habernos muerto (un estado de ánimo difuso), opinamos de la vida sin haber vivido (un estado de ánimo reflejo), siempre incompletos, nunca sabemos decidirnos.

jueves, 2 de marzo de 2017

Migración

¿Acaso yo, cansado, aburrido y ciego, a estas alturas de la fácil muerte, me incorporo al mercado de la palabra y debo competir por un espacio en el reparto de anexos?, se preguntó el poeta aledaño, dando de comer a una multinacional de versos que repartía egos en la esquina sombría de los notables. ¿Acaso yo? Yo, que no fui si no una llama, que después del fuego dejó impresa su ceniza de sombra sobre las rocas. Una voz quemada y rota, después de que la garganta ahogó su silencio de pánicos.

Qué envidia mirar al cielo y ver pájaros que emigran.

martes, 28 de febrero de 2017

Reflexión más tarde sobre un pequeño olvido

Soy el que sufre porque no escribió un poema
a esa hora en la que ella se peinaba desnuda ante el espejo.
Me faltó la mirada que el azogue contuvo
y escribir con sangre de paloma los versos en papel oscuro.

Barca

Con la edad de las tinieblas
me han nacido en las ingles de navegar
unos vellos tristes y blancos
que al arrancarlos con prudencia de a uno
se han convertido en pequeñas serpientes
de piel ebúrnea y escamosa
las cuales al aplastarlas con severa repugnancia
se han convertido en remos
para una barca que alguien gris
que mora en las sombras ha puesto en mi vida
para que pueda cruzar el mar del olvido.


Vestido para ir de "mani"

Hay que llevar piedras, pasar a las manos,
llevar un libro de Erri De Luca,
recoger a los caídos, contar las bajas
y volver a empezar.

Oficio

Arriba y abajo siguiendo mis pasos
o pisando mis huellas
calcé definitivamente
el pie que me acompaña
e hice mi obra con altiva paciencia
rastreando cual apache
las extensas praderas
el valle donde conocí la vida.
Y soporté hermético y soberbio
el poema caído en medio de mi frente,
que doblegado, abatido, impávido,
gravitó dulce y amargo,
fue reptando como una serpentina animal,
como una hiedra eterna y duradera.

Por todas mis tripas y mis hernias
fue dejando zarpazos de una gravedad
próxima al herido de guerra y su dolor hospitalario.
El poema felino, con enérgico vigor, me ha sometido
durante años. Obligado a pergeñar las heridas a los versos
o la letra a la palabra, he ido atando con hilos de sangre
el amor o la vida, el odio o la muerte,
añadiendo cabo al cabo, zurciendo y repasando
o corrigiendo sus afilados bordes,
así hasta vencerle un poco,
el poco de los genios o de los elfos o de los magos,
la brizna del que somete a esclavo el remiendo literal,
a plancha el patrón tipográfico,
a magistral borrador elegías y loas.

Y de esta manera amo
como un generoso dispuesto al sacrificio.

Entrevista

.-Señor Rivero, usted como poeta ¿qué piensa de la poesía?

.-Yo era una gran piedra junto al río y los peces venían a contarme secretos. Después, con el paso del tiempo, los secretos que habitaban en mí y el roce del agua me fueron dando forma, me fui desgastando. Ahora soy un guijarro humilde, una piedra roma que es arrastrada por la corriente del río. Ya soy fugacidad.

.-Y del amor, ¿qué piensa del amor?

.-Vete a tomar por culo.

viernes, 24 de febrero de 2017

Involuntario

Sabedlo: hay posturas imposibles,
como la de ese brazo diestro
que esta mañana se levanta indisciplinado
y se queda remolón al sentido obligatorio de las cosas,
y ya no vive en ti con la costumbre
que al gesto se deba, en una coordinación articulada
de movimientos siempre a favor de que el vaso de agua
no se derrame en contra de los días
maravillosamente harmónicos y equilibrados.

Y el brazo se hace más libre que tú,
se independiza de ti,
y sus movimientos corresponden
a un ánimo que nunca compartiste.

Y es él, tu brazo, que ahora se dispone
a cargar la pistola y sonríe porque observa en ti
un temblor, evidentemente involuntario.

domingo, 19 de febrero de 2017

Precio

El precio que pagaste por defender tu vida
la luz de los ciegos el tacto sordo de los amputados
y tú con un pie cojo sobre los alféizares que rodean
con su agua de baba el mundo.
El precio que pagaste por defender los besos
el secreto de las cosas ocultas
el precio que se paga en esta vida de lámparas apagadas
y orquídeas encendidas siempre lo ajusta la muerte.

Miro los alardes las torres los suburbios
y con un pan en cada oreja me arrastro
por los parques oscuros de los barrios tristes.
El único poeta con vocación de locura
que tenían en aquella ciudad apareció
colgado de una viga, víctima de ese azul infinito
que todo poeta pretérito persigue.

Las geografías exactas de una piedra cualquiera
siempre arrastran la sombra de cuando fueron viento.
Pon viento sobre el nombre de las cosas que quieres
pespuntes sobre jirones de esta ropa abandonada
y vísteme de fuego ahora que la calle está fría
y soy único: pelete boquerón de un mar que agoniza.

viernes, 17 de febrero de 2017

Madrugada

A la callada piedra la llaman ceniza
como al cuello del gabán lo nombran sierra
y al decapitado hombre
que quiso vestirse esta mañana de almidón
lo llaman pila y cal.

Desnudo para siempre de su cuello
va quedándose mudo y solo
mira y no ve
que a estas horas muertas de su alcoba
lo llaman madrugada.